La necesidad de un sistema de gobernanza

La necesidad de un sistema de gobernanza

Una de las aspiraciones de toda familia es su perpetuación. Esa ética basada en la transmisión hacia el futuro de los genes se traslada a la actividad empresarial cuando la familia es empresaria. Pero el mundo de la empresa es azaroso, cambiante e incierto. Las empresas tienen que luchar por sobrevivir año a año. De hecho, y según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), sólo el 45,1% de las empresas que se crearon en 2015 sobrevivía cinco años después. ¿Puede el espíritu familiar aportar un elemento diferenciador? Ya lo hace, dado que muchas de las empresas que se crean son familiares.
"Las empresas familiares son una expresión de la resiliencia y de la capacidad de adaptación de la familia a través del tiempo."

John Davis.

UN SISTEMA DE GOBERNANZA

Pero para afianzar la permanencia de la empresa, o al menos de la actividad empresarial de la familia, no basta con esa ética de perpetuación; es necesario institucionalizar la gestión de las actividades empresariales, y de las relaciones con la familia y dentro de la familia. Es necesario, en definitiva, que se dé entrada a la gobernanza.

El propósito de un sistema de gobernanza es construir un compromiso de todos los actores implicados en la actividad empresarial de la familia para asegurar la continuidad de su legado patrimonial. En definitiva, se trata de permitir una cooperación fructífera y duradera, que permita aprovechar las oportunidades que se presentan, y hacer que los riesgos no sean letales para la actividad empresarial y para las inversiones.

UN SISTEMA CON TRES PILARES

El ecosistema de la familia empresaria está formado por tres elementos. El primero es la propia familia, claro. El segundo es la actividad empresarial que realiza, y parece que ambos aspectos debieran completar lo que llamamos, precisamente, familia empresaria.

Pero hay un tercer elemento que no se puede dejar de lado, y es el patrimonio; el depósito de valor que resulta de toda la renta no consumida. Los tres tienen que estar amparados por un sistema de gobernanza: por un conjunto de normas y herramientas que inspiran el compromiso de todos con la actividad de la familia, y que hace que la cooperación sea eficaz.

DE LO GENERAL A LO PARTICULAR

El primer elemento de la gobernanza lo forman los signos de identidad de la familia: su visión, y sus principios y valores. Amparados por ellos están las estrategias con las que la familia busca cumplir con esa visión, y las normas de comportamiento; las individuales y las colectivas, y tanto las familiares como las empresariales.

Descendiendo a lo más concreto, un sistema de gobernanza puede incluir una constitución familiar, así como un protocolo que prevea el reparto de beneficios y responsabilidades, los distintos papeles que pueden tener los miembros de la familia o quienes vengan de fuera de ella, o cómo se hará la sucesión de una generación a otra, entre otras cuestiones.

SURGE DE LA PROPIA FAMILIA

La creación de un sistema de gobernanza no es un ejercicio teórico. Tiene que surgir de la propia familia, de cómo sus valores transaccionan con la realidad, y del acervo de experiencias que han tenido durante sus años de actividad. Como en todo sistema vivo, la familia empresaria pasa distintas etapas, y no se presentan los mismos retos en todas ellas.

El objetivo principal de la primera generación es la propia supervivencia de la empresa, y su crecimiento. Pero en cuanto la generación de los hermanos se integra en la empresa familiar se plantea la cuestión de cómo será la sucesión. Ese es el momento de redactar una constitución familiar. Y no puede ser solamente una fórmula jurídica servida por un abogado externo, sino que debe partir de las ideas que se ha forjado la familia a partir de la experiencia y de su realidad, y deben estar encaminadas a alcanzar un consenso entre los miembros. La tercera generación, y las siguientes, tienen que revisar el sistema de gobernanza para adaptarlos a la nueva realidad de la familia empresaria, y a los valores que prevalecen en ese momento en la sociedad, y que la familia haga propios.

"Las empresas familiares son una expresión de la resiliencia y de la capacidad de adaptación de la familia a través del tiempo." John Davis.
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