La reputación empresarial y el compromiso de las nuevas generaciones
Escrito por Redacción NUMA
Publicado el 21 junio, 2024
La Fundación NUMA, junto con Ibercaja y en el seno del Club Cámara a través Foro de Empresa Familiar, ha organizado en la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Madrid la jornada Legado y continuidad: entender y proteger el patrimonio de la familia empresaria ante el relevo generacional y sus implicaciones fiscales. Durante la misma, José Ramón Sanz Pinedo, presidente de la Fundación Numa, hizo una exposición sobre el legado patrimonial de la familia empresaria, que enmarcó todo el acto.
A continuación, Juan Linares Muñagorri, director de asesoría fiscal en Ibercaja, y Rodrigo de Salazar Uriarte, responsable de asesoría fiscal de negocio, ofrecieron una conferencia sobre fiscalidad y sucesión en la empresa familiar. La jornada se cerró con una mesa redonda, moderada por Ricardo Molina Oltra , en la que José Antonio Alvarez López y Patricia Rueda compartieron su experiencia y su visión sobre cómo debe afrontar una familia empresaria los retos planteados por la fiscalidad.
El acto tuvo lugar en el salón de actos del Palacio de Santoña, que se llenó por completo, con casi un centenar de asistentes. Tras las intervenciones, tuvimos la oportunidad de hablar con varios asistentes en el café, donde nos mostraron una valoración muy positiva sobre lo que se había tratado. A la salida, los asistentes recibieron un ejemplar del libro Pensar rápido, pensar despacio, de Daniel Kahneman, en una edición de la Fundación Numa, con motivo de su reciente fallecimiento.
Juan Linares destacó la importancia de una buena planificación a largo plazo: “Siempre hablamos de una planificación patrimonial completa”, que conciben como una planificación a largo plazo, y dotada de una cierta flexibilidad. Este es un buen momento para pensar en todo ello. La campaña de Hacienda nos puede servir, dice Linares, para tener claro cuál es nuestra situación actual, y partir de ahí para pensar en el futuro.
El fiscalista se refirió específicamente a “dos hitos fundamentales: planificación de la jubilación, y también del fallecimiento”. Pero señala que últimamente también señala otros dos: “Planificación ante una responsabilidad patrimonial sobrevenida”, y la eventualidad de que se produzca una incapacidad. Juan recuerda que sólo un 15 por ciento hace un testamento.
También señala que “la planificación sucesoria tiene que empezar a hablar de ello hoy, porque igual me planteé de hacer una donación en vida y empezar a transmitirlo”. Para hacer frente a todo ello, la familia tiene que apoyarse en lo que denominó “comodines”; instrumentos que puedan ayudar a sostener la familia en situaciones no previstas. “Y cuantos más comodines, mejor”.
Hay un escollo para esa planificación, y es el aspecto fiscal. Linares reconoce que “están cambiando las normas fiscales continuamente. Y no solo hablo de la normativa estatal”.
También recuerda que “hay que abrir los ojos al empresario. Un estudio dice que más del 50% de empresarios desconoce el régimen fiscal que le aplica tanto a la empresa como a nivel individual”.
El camino que hay que seguir es claro: “Nosotros encantados de que contéis con nosotros, pero también con un buen un abogado y un buen fiscalista. ¿Por qué? Porque la relación con Hacienda no es una relación entre iguales. Hacienda siempre tiene ventaja con nosotros y tiene ventajas fundamentales”. Por un lado, cuenta con mucha información, y por otro cuenta con mucho tiempo: puede reclamarte durante cuatro años “cuanto tú ya ni te acuerdas”. “Por lo tanto, sed prudentes”, advierte. “Tened un buen asesoramiento, invertid en un asesor fiscal y guardaros siempre un expediente. Lo que tratáis de demostrar, no lo dejéis para el final; es un trabajo continuo”.
Hablando de fiscalidad, hay un instrumento muy interesante que es el diferimiento, y “tenemos un régimen de diferimiento estupendo”. Hay instrumentos que “dan la posibilidad de diferir el pago de impuesto, que es tan importante como el ahorro”. Es importante, porque ese dinero en nuestras manos está generando intereses. Y eso, a lo largo del tiempo, gracias al interés compuesto, puede tener un gran impacto.
Considera el director de asesoría fiscal en Ibercaja que el patrimonio en general está demasiado “enladrillado”. En tal caso, “igual es el momento de ver si estoy sacando rentabilidad y venderlo, porque con 65 años puedo vender el patrimonio inmobiliario, que sé que no van a utilizar mis hijos o que no le estoy sacando mucha rentabilidad, o que ha subido tanto el valor que puedo contratar un seguro de renta vitalicia”.
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