Tendremos que pronunciar la palabra que queremos evitar: recesión

Tendremos que pronunciar la palabra que queremos evitar: recesión

Durante la jornada dedicada a las claves de una estrategia patrimonial en tiempos de crisis, Santiago Rubio de Casas, director del área de estrategias de inversión de banca privada y particulares de Caixabank, ofreció una visión panorámica de la economía, tanto en el plazo más corto como con una mirada de mayor alcance.

A corto plazo, y según la visión de Rubio de Casas, vivimos un momento complicado. No hay más que ver la situación en las tres grandes economías. En los Estados Unidos hay un sobrecalentamiento de la economía, con más capacidad de gastar que de producir. Conocemos bien esta situación, desde los años 70’. Y su manifestación más evidente es el aumento generalizado de los precios.

INFLACIÓN

Ha habido un gran aumento en la emisión de dinero en los últimos años. Pero el aumento de dinero no se convierte automáticamente en inflación; lo que presiona los precios es el uso de esa nueva disposición de medios líquidos, señala el economista. Y el catalizador del aumento del uso del dinero ha sido, en los Estados Unidos, la política fiscal, con paquetes de estímulo destinados a las familias.

En Europa también hay inflación, pero sin sobrecalentamiento. La causa del aumento de los precios es, sobre todo, la presión que ejercen las materias primas, a causa de la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

EUROPA ABIERTA AL MUNDO

Hay que poner esa situación en un contexto mayor. Lo hace Santiago Rubio de Casas señalando que Europa ha cambiado de modelo en los últimos años. Tras la Gran Recesión (2007-2014), la economía europea se abrió al mundo. Antes era una economía más cerrada, pero después se ha integrado con mayor vocación en el orden internacional de cooperación por medio del comercio. Esto ha hecho que la aportación internacional al crecimiento, y al decrecimiento, haya sido mayor.

Se puede ver observando la balanza comercial de la eurozona. La contribución exterior ha crecido mucho desde 2013; primero en un sentido positivo, y tras la guerra de Ucrania en el sentido opuesto.

EUROPA Y LOS ESTADOS UNIDOS

Hay dos elementos necesarios para entender la relación entre estas dos áreas económicas. Por un lado, hay una gran brecha en el precio de la electricidad, que Estados Unidos ha sabido mantener, pero que en Europa se ha disparado.

Esto hace que nuestra industria sea menos competitiva, ahora que la integración comercial de Europa es mayor. Y por otro hay una brecha de crecimiento. Desde 2022, los Estados Unidos se aferran a su potencial de crecimiento, pero no así Europa. Se puede ver en los gráficos de gasto de consumo personal, en la potencia americana, y en las ventas al detalle en el viejo continente.

CHINA: UN (PEQUEÑO) PASO ATRÁS

La tercera gran economía es la china. El país ha perdido los que eran sus dos motores de crecimiento: ser la fábrica del mundo, y la inversión en construcción residencial; una burbuja que ha estallado. La política de covid cero ha sido un disparate, señala Rubio de Casas, y ha infligido un gran daño a la economía china.

A partir de aquí, es necesario empezar a utilizar la palabra que todos quieren evitar: recesión. Y hay que incluirla en el análisis, porque es inevitable que aparezca. Podemos ver en este gráfico cómo en los Estados Unidos las recesiones, que se corresponden con las zonas sombreadas, siguen históricamente a las subidas de tipos de interés operadas por la Reserva Federal.

Los tipos de interés han subido de forma acelerada para tirar de las riendas de la inflación; un caballo que parecía desbocado, pero sobre el que ha empezado a actuar la Fed.

LA CURVA DE TIPOS

Es seguro que habrá una contracción del crédito, dice el directivo de Caixabank. Y es seguro que va a haber una recesión. Uno de los indicadores de recesión es la curva de tipos de los bonos. Los préstamos a largo plazo suelen tener una mayor remuneración que los que son a corto plazo, dado que el riesgo es también mayor.

Pero esa curva, que es ascendente según se amplía el plazo de inversión, puede llegar a aplanarse o incluso a invertirse. Es como si el mercado observase que el riesgo a corto plazo es mayor que el que hay en un plazo mayor.

A preguntas del público sobre esta cuestión, Rubio de Casas dijo que ese temor parece justificado, porque ese aplanamiento o inversión de la curva de tipos suele adelantar una recesión. Lo que no determina es cuándo llegará: pueden pasar tres meses o año y medio. Eso no se sabe.

En estos momentos, el bono a tres años tiene una rentabilidad del 5,21%, mientras que a 30 años el bono remunera un 3,75%. Los rendimientos de los bonos alemanes a tres meses y a 30 años son del 3,14 y del 2,53%. En ambos casos, son malas noticias.

¿Qué tipo de recesión va a haber? La última fue muy profunda y muy breve, asociada a la pandemia y a que se rompieran las cadenas productivas mundiales. La anterior, la Gran Recesión, fue menos profunda pero más duradera. Y estaba asociada al ciclo económico vinculado a las relaciones entre el mundo financiero y el productivo.

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